Garmin Oregon 300: un GPS con una extraordinaria interfaz

El Garmin Oregon forma parte de la nueva generación de receptores GPS que han llegado al mercado en los últimos 12 meses. Parecido, en algunos aspectos, al Colorado 300, el Oregon 300 se distingue de él, fundamentalmente, por su pantalla táctil, su interfaz gráfica y la ausencia de la antena externa protuberante y la rueda de control “rock’roller”, en la parte superior. Otras diferencias son el tipo de tarjeta utilizada para ampliar la memoria disponible (micro SD en el Oregon, frente a la popular SD en el Colorado) y la carencia de un conector para una antena externa. El Oregon es, en conjunto, más compacto, aunque el tamaño de las pantallas de ambos receptores es idéntico.

Garmin Oregon 300

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Software e interfaz

Tanto el Oregon, como el Colorado y los Magellan Triton, han sido concebidos como aparatos capaces de servir a multitud de tareas. Para ello disponen, en la parte del hardware, de sensores de altitud y dirección (barómetro y compás electrónicos) y otros componentes adicionales en el caso del Triton 2000. En la parte del software incorporan un novedoso diseño de la interfaz de usuario, que permite agrupar diferentes funciones en lo que se conoce como “perfiles”. Por ejemplo, un perfil para automoción dispone automáticamente la vista del mapa en modo 3D y agrega una serie de indicadores de guiado en ruta, que en el perfil para aire libre o en el de geocaching no están incluidos de partida (el usuario puede alterar esos ajustes a su criterio y  crear perfiles personalizados, asociando diferentes pantallas y configuraciones).

Pantallas del Oregon 300
Pantallas del Oregon 300

Perfil de automóvil
Perfil de automóvil

Pero lo que hace de este receptor un modelo absolutamente único es su fenomenal interfaz gráfica, accionada a través de la pantalla táctil. Se trata del modelo a seguir por los próximos aparatos, ya que resulta ágil e intuitiva y ahorra no pocas excursiones por menús y sub-menús escondidos. Es, en  mi opinión, la mejor del mercado y la más lograda hasta la fecha en un receptor de campo.

Menú principal del Oregon 300
Menú principal del Oregon 300

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Hardware

El conjunto formado por la antena (una micro-antena cerámica como las que llevan algunos teléfonos móviles) y el chipset del receptor GPS exhibe una sensibilidad formidable: el Oregon es capaz de recibir y procesar las señales de los satélites aun en las circunstancias más difíciles. De ahí, en parte, la ausencia de una conexión para una antena externa. Pero, cuidado: la sensibilidad del receptor no debe hacernos olvidar la conveniencia de apostar el GPS en un lugar despejado, desde el cual pueda tener un enlace directo y sin barreras con los satélites.

El Oregon comparte con el Colorado el nuevo sistema de anclaje emplazado sobre la tapa del compartimento de las pilas, en la parte posterior. Es muy sencillo y permite acoplar al aparato  varios tipos de soporte (para bici, para coche y para colgar en la hombrera de la mochila —este último incluido de serie—). Además, el Oregon dispone de un pequeño anclaje para una correa de mano; algo que se echa en falta en el Colorado (hay una forma de arreglarlo, mediante un pequeño taladro en el soporte de serie).

Detalle del soporte modificado del Colorado
Detalle del soporte modificado del Colorado

En mi opinión, el Oregon sólo tiene un defecto: a plena luz, su pantalla es difícil de ver. Hay que buscar el ángulo adecuado y, aun así, el recurso a la iluminación posterior a veces resulta inevitable. La razón puede ser el tipo de superficie táctil y su recubrimiento resistente a las inclemencias que los diseñadores han incluido en este receptor. La de su hermano mayor, el Colorado, se ve mucho mejor a la luz del sol.

El Oregon 300 a plena luz
El Oregon 300 a plena luz

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Cartografía

El Oregon 300 dispone de una memoria interna útil de 850 MB, que se puede incrementar con la adición de una tarjeta micro SD, para carga de mapas. Como el Colorado 300, el Oregon 300 incluye de serie un mapa base y un modelo digital de elevaciones (MDT) de todo el Mundo, que genera en la pantalla una representación del relieve a una escala muy general. Cuando se instala un mapa topográfico dotado de un MDT detallado, como el Garmin Topo España V.3, la vista del mapa experimenta una mejoría radical y se convierte en el sustituto perfecto del mapa en papel. En las imágenes siguientes puede observarse el mapa base original (izquierda) y un mapa detallado que combina curvas de nivel y carreteras (derecha), correspondiente a Perú. Más abajo un par de vistas del Topo España V.3 y la representación en 3D generada por el Oregon 300.

Mapa original y mapa detallado instalado en el Oregon 300
Mapa original y mapa detallado instalado en el Oregon 300

Topo España V3 en el Oregon 300
Topo España V3 en el Oregon 300

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Waypoints y tracks

El Oregon 300 permite almacenar 1.000 puntos creados por el usuario. La forma de marcarlos consiste en ir al menú principal y pulsar el botón correspondiente. Para editar su nombre y sus propiedades el aparato despliega un teclado en el cual escribir resulta una sencillísima operación. Es posible, además, agregar acentos y caracteres especiales.

El track activo puede tener hasta 10.000 puntos, y es posible guardar hasta 20 registros. Una de las mejoras notables del Oregon con respecto al Colorado es, precisamente, la gestión de los tracks: podemos escoger el color de cada track guardado y la opción de mostrarlo o no en la pantalla del mapa.

Marcar waypoint (izquierda) y escoger el color del track (derecha)
Marcar waypoint (izquierda) y escoger el color del track (derecha)

Los archivos resultantes se guardan en la memoria del receptor en el formato universal GPX, el cual puede manipularse desde la mayoría de las aplicaciones para GPS.

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Conectado al ordenador

Cuando se conecta el Oregon a un PC o un Mac, aparece montado en el escritorio como si de una unidad externa se tratara. En la figura siguiente puede observarse la pantalla de un Mac, con el Oregon y su tarjeta micro SD. La transferencia de archivos entre el GPS y el ordenador es tan sencilla como arrastrar y soltar los archivos GPX que contienen los waypoints, los tracks y las rutas. Pero, además, desde las aplicaciones Garmin MapSource (Windows) y RoadTrip (Mac), ambas gratuitas, es posible realizar la transferencia de archivos exactamente igual que con aparatos anteriores.

El Oregon 300 y la tarjeta micro SD en el escritorio del Mac
El Oregon 300 y la tarjeta micro SD en el escritorio del Mac

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Conclusión

El Oregon es un receptor compacto, ligero y muy fácil de utilizar. Ofrece la calidad y la robustez a las que la marca nos tiene acostumbrados, con un diseño original y novedoso. Puede servir para llevar a cabo multitud de tareas, desde la orientación en montaña, pasando por el geocaching, hasta el guiado en ruta en un vehículo. Su consumo de energía es bastante contenido, si tenemos en cuenta el tamaño generoso de su pantalla. Gracias al algoritmo HotFix™, la velocidad con la que adquiere una posición es sorprendente.

Como compañero de viaje resulta ideal, debido a su tamaño. Durante una reciente visita a Perú he podido constatarlo (he cargado un mapa de carreteras con autorouting, obtenido gratuitamente en el servidor Map Center, y un mapa transparente de curvas de nivel de Sudamérica de GPSMaps).

Constituye, en suma, una evolución hacia lo que nos espera en los próximos meses en el apartado de receptores GPS de uso combinado, pensados sobre todo para el campo.

Mi agradecimiento a Susana Manzano, de Garmin Iberia, por la gentil cesión del equipo.

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